quarta-feira, 17 de dezembro de 2014

Elefantes e micróbios

Pudo asentarse Nabokov definitivamente en Harvard en 1957, pero fue rechazado por Roman Jakobson, la estrella del departamento de lenguas eslavas, que atribuía al genio ideas extravagantes sobre Dostoievski. Como algún colega recordaría que Nabokov era un novelista muy distinguido, Jakobson respondió que a nadie se le ocurriría nombrar a un elefante profesor de Zoo­logía. Nabokov, según Boyd, catalogó inmediatamente a Jakobson como espía soviético, es decir, un microbio especialmente maligno.

Justo Navarro.

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